Maya Watanabe

“Escenarios”

“Nos basta con mantener los ojos abiertos para ver que nos encontramos en un verdadero campo de escombros”
Hannah Arendt (1959)

Escenarios examina las condiciones de una posible representación de la ciudad y sus contornos sociales y afectivos. La obra se compone de tres videos situados a lo largo de la galería. Cada video registra una locación con dos situaciones: con un movimiento circular de cámara se nos coloca como testigos en el centro de lugares desolados. Lo que se muestra parecen ser vestigios condenados a desaparecer, animales sin nombre, marcas de cuerpos ausentes, pedazos de murallas destruidas, niebla, ceniza. La cámara observa como si fuera posible excavar en el tiempo y hacer hablar a esas formas supervivientes, a esos retazos de realidad. ¿Si pudieran hablar qué es lo que harían legible? ¿Qué palabras pueden acompañar a estas imágenes?

Las escenas están expuestas. Se registra desde lejos pero con precisión. La quietud de los espacios interrumpe la historia del movimiento de los cuerpos: en estas grabaciones no hay rostros ni gente. No hay pueblo sino campo de escombros. No hay humanidad sino la escenografía vacía de su espacio común. La cámara lentamente lo rodea todo pero sin cerrar nada: una y otra vez vuelve ansiosa sobre sus mismos pazos en busca de aquello que falta. Sabe que algo falta. Retorna, como si en un tercer o cuarto vistazo pudiera encontrar las agitaciones de una comunidad escon- dida. Pero en estas escenas nadie aparece, son siempre imágenes-espera.

Los escenarios son fragmentos de una memoria personal que es a su vez historia colectiva. Se eligieron a partir de recuerdos difusos de la artista, evocados como una memoria involuntaria. Cada escena registra la tensión entre dos elementos: el hondo paisaje marino contrapuesto a los restos semiderruidos de una ex prisión en una isla, un auto carbonizándose frente a un basural humeante en una quebrada, y el deambular errático de un animal contrapuesto a un pequeño cementerio. En cada una hay solo tiempo. No se construye narración ni se describe un hecho específico. Su presencia parece responder, en cambio, a la amenaza de que aquellas imágenes imprecisas terminen borrándose del todo. Cada escenario es una negativa de eso-que-falta a terminar de desaparecer, su demanda por existir todavía.

Algo ha sucedido. Algunos accidentes en el paisaje conservan distintas huellas de lo que ha pasado y se ha ido, y aun cuando estos rastros aparecen con cierta frecuencia su prehistoria exacta nos es inaccesible. Inmersos en tal grado de desamparo algo de historia familiar emerge, parece posible percibir las escenas como parte de una tragedia com- partida. Ni siquiera la gran distancia propia del encuadre logra reducir su obscena proximidad en relación a nosotros.
¿De quiénes dan cuenta estos escenarios? ¿A quienes les pertenecen?

Miguel A. López – 2014

MAYA WATANABE “Escenarios” 06 de agosto al 20 de setiembre 2014.